domingo, 31 de agosto de 2008

Desahogo


Laberinto cuya salida desconozco
Mientras más me adentro
Mas perdida me siento
Mientras más siento
Lloro,
Río a ratos
Y no soy feliz.
Busco
Salidas
Que se desvanecen
Como espejismos
En el desierto de mi alma…
Perdida,
Tranquila.
En una espera
Que parece eterna
Y es tan corta…

El tiempo pasa
Y los días se llenan
Con mi deambular
De sitio en sitio,de esquina en esquina,
Productiva…
Alegremente triste,tristemente sonriente.
Mirada opaca
Bajo el brillo de la luna
Alumbrando mis noches
De reflexión,
De agonía,
De valor,
De plegarias
Que alimentan con esperanza
Este espacio hueco
Que lleno con cotidianidad,
Con proyectos,
Con desinhibiciones

Descubriendo en mi ser
Lo que permanecía oculto
Por la timidez,
Que esta sociedad a veces
Nos hace adoptar
Y que al mismo tiempo
Se encarga de hacer a un lado

Sobreviviendo…
Agradecida con el cielo.
Decepcionada…
De los hombres y mujeres
Que abusan de la buena voluntad de los demás

Encontrando nuevos seres maravillosos
Y esperando a uno especial
Que complete la mitad de que perdí

Sanación...
Huyendo de la desesperación
En medio de adioses
Y bienvenidas…
De dolores y despedidas
De momentos de alegría
Breves…

La vida es un suspiro
que se extingue cada día
Mientras otros respiran,
Cantan, ríen, danzan,
Sueñan, trabajan, lloran, gritan,
Se esfuerzan, o desperdician…

Quiero volver a ser una niña
Para idealizar a mi padre
Y escuchar sus maravillosos cuentos
Antes de caer profundamente dormida
Entre princesas y animales…
En un cuento de hadas...
Donde todo es hermoso…
Y nunca más tener que soñar
Con el mar que me asecha
Y sus olas enormes que rompen
Cada vez más cerca para ahogarme…

Quiero ser niña para jugar
En vez de que jueguen conmigo
Para vivir una fantasía que detesto
Con mi conciencia…
Que bendigo a mi edad
Para no tener que vivir una mentira
Y no repetir los errores que he visto
Y cometido…
Para ser libre en el futuro
Para triunfar en la vida
Romper las cadenas
Y los patrones que se repiten

Paciencia…
Necesito paciencia
Y fe…

A.F.

La Bailarina


Elevada, etérea
Diosa en los templos
Sacerdotiza de la trascendencia
Las cadenas quisieron atarla
Pero esclavizada,
Perpetuó su danza y
La hizo deseada, signo del poder
Y la dominación de Marte

Hermosa, armada de seducción
En un renacer lunar
Su cuerpo se desliza
Entre lo terrenal y lo divino

Sus brazos, suaves y ondulantes,
Son alas que se despliegan,
Encantan y armonizan

Y su manos cual lenguas de fuego
Siempre en expansión

Y sus caderas vibrantes,
Serpentean o golpean
Al ritmo del derbake
Mientras sus pies desnudos
Se aferran a la tierra
En conexión con la materia

Mira sus ojos y déjate absorber
Por su misticidad

Esa mujer
Al servicio de sus emociones
Expresa su alma

Danza y es felíz
Danza y es libre
Danza
Solo danza…


Andrea Felce

Incertidumbre Humana


Soy un alma en busca de un camino, ser cuyo propósito es descubrir el sentido de lo que me rodea y en ello la esencia de mí mismo; es una búsqueda constante que no acaba hasta conseguir lo que quiero: la trascendencia, la eternidad de yo conmigo mismo y para ello alcanzo varias etapas, varios niveles en mi vida. Pruebo un manjar y otro, algunos puede que estén podridos, pero los pruebo al fin para conocer cuál es mí ambrosía.

Lo desconocido es para mí un mundo de tinieblas, un laberinto nocturno ausente de estrellas que iluminen mi camino, pero eso sólo desencadena en mí un espíritu de aventura y excitación ante el riesgo, el peligro, la desilusión y la muerte. No se qué encontraré allí, tal vez algo que sólo sea mío, tal vez algo que sea de todos, pero encontrar algo será mi destino.

Cuando escribo me revelo ante los demás, en un intento de ser entendido, de drenar mi alma y purificarla y en ese fluir interior me conozco.

En la afonía escucho una voz interna, me conecto con lo más profundo de mi ser, voy encontrándome con lo oculto de mi espíritu; es mi inconsciente quien me habla como en un sueño lúcido. Me encuentro aturdido, pues grita lo que desconocía y me siento sincero conmigo.

Quería aventurarme a lo desconocido y me volví fiero pues a través de la gloria encontré un camino para inmortalizarme por medio del recuerdo. Perdurando en la memoria de quienes me admiraban y me temían. Me encontré en mi camino contigo, contigo y contigo y vi que me importaban, pues eran como yo... y seguí caminando.

La guerra no fue para mí el todo, el todo soy yo, regresé a mí, con una nueva perspectiva… el camino ha sido largo y aún me queda mucho que recorrer. Probé la poesía, probé la guerra y el silencio, movido por mis ansias de conocer… estoy descubriendo quién soy… ¿Será que algún día me detendré? Y cuando me encuentre ¿cómo sabré que lo he logrado?
Andrea Felce